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Las familias de Castilla y León regresan del Encuentro Estatal de Plena inclusión con energías renovadas para seguir defendiendo derechos

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Madrid, 16 de octubre de 2026. 11 familiares de Aspace Salamanca, Asesca, Asprodes, Asprona Valladolid, La Casa Grande de Martiherraro y Pronisa han participado en esta cita celebrada en Alcalá de Henares, que ha reunido a cerca de 300 familiares de personas con discapacidad intelectual de todo el país.

Escuchar, respetar, acompañar y decidir. Estas son algunas de las ideas que las 11 familias de Castilla y León que han participado en el Encuentro Estatal de Familias de Plena inclusión, celebrado los días 16 y 17 de octubre en Alcalá de Henares, se llevan de vuelta a casa. La delegación de la comunidad hace un balance muy positivo de esta experiencia, que ha servido para compartir vivencias, reflexionar sobre los retos de las familias y reforzar su compromiso con la defensa de los derechos. Todos regresan con energías renovadas para seguir avanzando.

Bajo el lema «Luces, cámara…, familias en acción», el encuentro, organizado por Plena inclusión España y Plena inclusión Madrid, ha reunido a cerca de 300 familiares de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo de todo el país. Durante dos jornadas, las familias han compartido experiencias y propuestas para mejorar los apoyos, fortalecer sus redes y avanzar hacia una sociedad más inclusiva.

Las familias necesitan apoyo y espacios para compartir

Una de las principales reflexiones de la delegación de Castilla y León es que las familias no pueden hacerlo todo solas. Compartir experiencias con otras familias, escucharse y apoyarse mutuamente resulta fundamental para afrontar los retos cotidianos y construir nuevas respuestas.

Esta necesidad de apoyo también estuvo presente en la reivindicación de la presidenta de Plena inclusión España, Carmen Laucirica, quien reclamó una ley de apoyo a las familias de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que permita reducir la sobrecarga económica y personal que soportan, así como las renuncias laborales que muchas se ven obligadas a asumir.

Según los estudios de Plena inclusión citados por su presidenta, estas familias soportan una sobrecarga económica que puede oscilar entre los 25.000 y los 45.000 euros anuales. La organización reclama un sistema de protección social que responda mejor a sus necesidades y garantice los apoyos que necesitan a lo largo de la vida.

Escuchar, respetar y acompañar para que cada persona decida

Las familias de Castilla y León regresan también con una idea esencial: la mejor familia es aquella que permite que cada persona descubra quién es, escucha sus deseos, respeta sus decisiones y la acompaña en su proyecto de vida.

La autonomía no significa tener que hacerlo todo sin ayuda. Se construye con los apoyos de otras personas, con oportunidades y con la posibilidad de tomar decisiones sobre la propia vida.

Esta reflexión conecta con otra de las ideas destacadas durante el encuentro: la importancia de avanzar hacia comunidades inclusivas en las que cada persona sea reconocida como única y sienta que forma parte de ellas. Para conseguirlo, es necesario construir comunidad en los entornos cotidianos, en los barrios, pueblos y ciudades, y favorecer la participación de todas las personas.

También se puso en valor el papel de quienes forman parte de las asociaciones. Un buen socio o socia aporta ideas, realiza críticas constructivas, se adapta, participa y contribuye al proyecto común desde sus posibilidades. Una forma de entender la participación que se resume en una frase compartida durante el encuentro: «Juntos sumamos, asociados multiplicamos».

Más participación y derechos consolidados

Las conclusiones de las familias apuntan a la necesidad de fortalecer las redes de apoyo, mejorar la respuesta a las situaciones de vulnerabilidad y garantizar que las familias dispongan de información, acompañamiento y recursos adecuados en todas las etapas de la vida.

Los grupos de reflexión del encuentro abordaron cuatro grandes retos: cuidar también a quienes cuidan, acompañar a las familias desde la infancia, evitar que las familias en situación de vulnerabilidad se queden atrás y abrir nuevas vías de participación, incorporando a las generaciones más jóvenes y compartiendo el liderazgo con las propias personas con discapacidad.

La delegación de Castilla y León vuelve con un mensaje claro: hay que atreverse a desear más, participar más y ser más reivindicativos para conseguir derechos consolidados y apoyos reales. Ni un «no» más cuando se trata de garantizar los derechos y las oportunidades de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.

Una frase pronunciada por una persona con discapacidad durante el encuentro resume el sentido de todas estas reflexiones: «Yo soy decidir».

Porque las personas tienen derecho a decidir sobre sus vidas y las familias necesitan apoyos para acompañarlas, sin sustituir su voz. Un compromiso compartido que sale reforzado de este encuentro estatal y que las familias de Castilla y León regresan dispuestas a seguir construyendo desde sus asociaciones y comunidades.