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La cultura de la evaluación, clave para avanzar en el impacto de las organizaciones sociales

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Valladolid, 15 de abril de 2026. Hoy hemos comenzado el ciclo on line «De la estrategia al impacto sostenible» que se desarrollará en abril y mayo con cuatro sesiones con el fin de responder a un contexto donde cada acción cuenta y cada decisión tiene impacto, surge una pregunta clave, ¿estamos logrando realmente aquello que nos proponemos?

Con esta reflexión se abrió la primera sesión del ciclo formativo centrado en la medición y la evaluación del impacto y que corrió a cargo de José Manuel Fresno que, durante la jornada se destacó la importancia de incorporar la evaluación no solo como una exigencia externa, sino como parte de la identidad de las organizaciones. Fomentar una cultura de evaluación implica hacerse preguntas, aceptar la evidencia incluso cuando incomoda y convertir el aprendizaje en una práctica constante.

Una sesión participativa y enriquecedora

La sesión contó con una alta participación, tanto en el chat como en la ronda final de preguntas, lo que permitió un intercambio activo de ideas y reflexiones que fue compartida por más de 80 asistentes de profesionales de entidades de Plena inclusión, tanto de Castilla y León como del resto de España.

Entre las principales aportaciones de las personas asistentes, se subrayó la necesidad de fortalecer la cultura del dato en las organizaciones sociales, que tradicionalmente han centrado su trabajo en la atención directa, dejando en segundo plano la medición y la evaluación sistemática.

También se destacó la importancia de entender la evaluación y la medición como un valor organizacional, y no como una tarea burocrática o “ardua y tediosa”. Para ello, se propone visibilizar los resultados y el cambio que generan las intervenciones, así como comenzar por aquellos programas más relevantes para facilitar la incorporación progresiva de esta práctica.

Otro de los mensajes clave fue claro: no se trata de medir más, sino de medir mejor. Es decir, no solo registrar lo que se hace, sino comprender el impacto real que tienen las acciones, el efecto diferencial que generan y su contribución al propósito de la organización.

Como conclusión, se puso de relieve que es posible y necesario innovar en la gestión de las organizaciones sociales. Mejorar la forma en que se planifica, evalúa y aprende del propio trabajo permite avanzar hacia una evaluación más eficiente y estratégica.

Este enfoque facilita la medición del impacto real, el uso de los datos para la toma de decisiones y la incorporación de la evidencia en la planificación estratégica, contribuyendo así a organizaciones más sólidas, coherentes y orientadas a resultados con sentido social.