Valladolid, 27 de agosto de 2026. Plena inclusión España lanza en sus redes sociales la campaña ‘No decidas por mí’, una iniciativa de sensibilización que, mediante situaciones de la vida cotidiana en las que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo aparecen invisibilizadas o minusvaloradas, hace reflexionar sobre las barreras que suponen los prejuicios y sesgos en el ejercicio de los derechos fundamentales para más de 400.000 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo.
Bajo el hashtag #NoDecidasPorMí, la campaña pone el foco en que muchas vulneraciones de derechos no provienen de las leyes, sino de actitudes cotidianas de infantilización, invisibilización o paternalismo que cuestionan la capacidad de decisión de estas personas o hablan en su nombre sin escuchar su voz.
La campaña parte de una idea central: el problema no es la discapacidad, sino la mirada que la reduce. A través de distintas piezas audiovisuales, se muestran situaciones habituales en la vida diaria en las que otras personas hurtan la palabra de una persona con discapacidad intelectual, toman decisiones en su lugar o ponen en duda aspectos esenciales de su proyecto de vida.
“Cuando hablas por mí, decides por mí o dudas de mis derechos, el prejuicio no está en mí: está en tu mirada” es el mensaje central de una propuesta que invita a reflexionar sobre las barreras invisibles que aún persisten en nuestra sociedad.
Para Enrique Galván, director de Plena inclusión España, «la propuesta evita señalar culpables y apuesta por una mirada pedagógica y constructiva. Su objetivo no es generar confrontación, sino promover un cambio cultural basado en el respeto, la igualdad y el reconocimiento de las capacidades de cada persona».
Los prejuicios también excluyen
La campaña recuerda que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo son sujetos de pleno derecho, tal y como reconoce la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la propia Constitución Española. Estas ciudadanas y ciudadanos tienen todo el derecho a decidir sobre su vida, trabajar, vivir de forma independiente, formar una pareja, crear una familia y participar plenamente en su comunidad, como cualquier otro miembro.
Sin embargo, la realidad contra la que chocan cada día es que les toca enfrentarse a estereotipos que limitan estas oportunidades. Entre ellos destacan la infantilización, que las trata como si fueran menores permanentes; el paternalismo, que justifica decisiones tomadas sin contar con su opinión; la invisibilización, que antepone la discapacidad a la persona; y la desconfianza sobre sus capacidades para desarrollar una vida autónoma.
Aunque estas actitudes suelen expresarse sin mala intención, tienen consecuencias reales. Reducen las oportunidades de participación, limitan la autonomía personal y perpetúan dinámicas de exclusión social.
Escuchar y respetar
Los vídeos que conforman la campaña #NoDecidasPorMí muestran escenas cotidianas que podrían ocurrir en un restaurante, un lugar de trabajo, el registro en un hotel, las dependencias de una administración pública o cualquier otro espacio de convivencia. En todas ellas, las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, tras ser objeto de esta actitud prejuiciosa, toman la palabra para reivindicar algo tan sencillo como esencial: el derecho a ser escuchadas, respetadas en sus decisiones y a tomar las riendas de sus vidas por sí mismas.
La propuesta evita señalar culpables y apuesta por una mirada pedagógica y constructiva. Su objetivo no es generar confrontación, sino promover un cambio cultural basado en el respeto, la igualdad y el reconocimiento de las capacidades de cada persona.
Enrique Galván recuerda que «avanzar hacia una sociedad realmente inclusiva implica abandonar modelos basados en la tutela o la sustitución de la voluntad y apostar por apoyos personalizados que permitan a cada persona ejercer plenamente sus derechos».
Un cambio que empieza en lo cotidiano
La campaña forma parte del compromiso histórico de Plena inclusión con la promoción de la autonomía personal, la vida independiente y la participación de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo en todos los ámbitos de la sociedad.
Con ‘No decidas por mí’, la confederación que agrupa a más de 950 asociaciones de todo el país y que presta apoyo a más de 150.000 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo (síndrome de Down, autismo, parálisis cerebral y otros) y a sus familias, invita a revisar los prejuicios que todavía condicionan muchas relaciones sociales y a sustituirlos por una práctica sencilla: escuchar a las personas y reconocer su derecho a decidir sobre su propia vida.
