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Las familias reclaman más apoyos para poder seguir viviendo en los pueblos de Castilla y León

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Valladolid, 6 de julio de 2026.- Víctor Varona es vecino de Venta de Baños, en la provincia de Palencia. Cada mañana se levanta muy temprano, desayuna, ordena su cuarto y sale rumbo al Centro Prelaboral que BRIAN tiene en Villamuriel. Aunque el trayecto es de apenas seis kilómetros y en coche dura poco más de diez minutos, Víctor necesita una hora y media para llegar utilizando transporte público: primero el tren y después el autobús.

«En el pueblo, la verdad, se vive con mucha tranquilidad, pero a la hora de necesitar cosas, tenemos muchos inconvenientes. No hay nada para los jóvenes. Mi hijo pierde hora y media por la mañana, y una hora por la tarde para regresar a casa», denuncia Fina Aroz, madre de Víctor, que como muchas familias que viven en el entorno rural sufre en primera persona la falta de servicios y recursos de apoyo.

La historia de Víctor y Fina refleja la realidad de miles de familias de personas con discapacidad intelectual que viven en pueblos de toda España. Con motivo del Día Mundial del Desarrollo Rural, Plena inclusión quiere poner el foco en esta situación a través de la campaña #AtenciónALasFamilias, para visibilizar las dificultades derivadas del acceso limitado a servicios especializados, la escasez de transporte y la mayor dependencia de las familias para garantizar los apoyos.

Las entidades de Plena inclusión Castilla y León llevan años acercando los apoyos al medio rural para que las personas con discapacidad intelectual y sus familias no tengan que abandonar sus pueblos para acceder a los recursos que necesitan. Actualmente, la red asociativa está presente en más de 350 localidades mediante viviendas, servicios de asistencia personal, centros multiservicios y otros recursos de proximidad que permiten ofrecer apoyos personalizados allí donde viven las personas.

Una realidad que afecta a casi un millón de personas con discapacidad que viven en pueblos en España

Según la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia (EDAD, 2020), cerca de un millón de personas con discapacidad (951.862) viven en zonas rurales de España, donde las familias afrontan mayores dificultades para acceder a los apoyos que necesitan. En esta línea, el informe de Las personas con discapacidad residentes en el medio rural, elaborado por el CERMI, señala que la combinación de discapacidad y ruralidad incrementa el riesgo de vulnerabilidad debido a la dispersión geográfica, la falta de transporte accesible, las menores oportunidades laborales y la brecha digital.

Estas conclusiones coinciden con un estudio de Plena inclusión España y la Universidad de Alcalá, que pone de manifiesto que la distancia a los servicios especializados y la escasez de recursos limitan las oportunidades de las personas con discapacidad intelectual y aumentan la sobrecarga que asumen sus familias.

Por lo tanto, como explica Teresa González, del área de Familias de Plena inclusión Castilla y León, «la historia de Víctor y Fina dice mucho sobre la realidad que viven. Todos los días dedica un tiempo muy importante al traslado hasta el lugar donde recibe apoyos, y si pudiera disponer de esos recursos en su entorno, mejoraría notablemente su calidad de vida y la de toda su familia».